Febrero 2012

Déficit cognoscitivo acumulativo

Una de las preocupaciones que las familias adoptivas expresan con mayor frecuencia, en el caso de menores que presentan problemas escolares, es el progreso académico lento de sus hij@s después de una fase inicial de adquisición de la lengua, aparentemente rápida.

En algunos de estos casos, las dificultades en su trabajo académico a menudo provocan problemas conductuales y emocionales añadidos. Estos problemas pueden persistir y hasta empeorar mucho tiempo después, como para ser atribuidos a problemas de adaptación.

Estas dificultades se empiezan a sospechar en la escuela infantil o cuando empiezan la educación primaria. Las familias empiezan a oír frases como “es un poco lento”, “se despista mucho”, etc., pero, en general, no es hasta segundo o tercer curso que se
empiezan a dar las primeras voces de alarma.

Estas son algunas de las características de est@s niñ@s:

  • Falta de habilidades y estrategias cognitivas adecuadas a su edad
  • Pobre organización de la base de conocimiento, que le impide
    transferir o generalizar lo aprendido
  • Insuficiente motivación intrínseca, que se presenta como falta de memoria y atención
  • Regulación inmadura de la conducta que provoca problemas de comportamiento

La teoría que hay detrás este déficit es que los niños que no reciben estimulación de las funciones cognitivas durante sus primeros años, especialmente los dos primeros, son menos capaces de aprovechar los beneficios de una nueva situación ambiental, debido a una desarmonía entre su madurez cognoscitiva estructural y las nuevas exigencias
escolares.

En la psicología infantil hay períodos sensibles de desarrollo, las llamadas ventanas del aprendizaje. Se trata de momentos óptimos de crecimiento de las bases neurológicas de las diferentes funciones psicológicas. La falta de estimulación en estos momentos críticos
resultará en retrasos en muchas funciones.

Los dos primeros años de vida son los más sensibles para el aprendizaje
del lenguaje y este aprendizaje va a determinar el nivel de funcionamiento
intelectual en los años venideros. Los problemas de lenguaje son las
deficiencias más comunes en los menores adoptados, debido a la falta de calidad
o cantidad de interacción verbal entre el menor y los adultos en los llamados
períodos críticos de desarrollo. Las actividades cognitivas de aprendizaje son
muy limitadas y esto tiene un impacto negativo en la maduración del lenguaje.

Cuanto más tiempo permanezca el menor en la institución, se incrementa la probabilidad de problemas relacionados con el lenguaje cognitivo.

  • El lenguaje cognitivo hace referencia al lenguaje como herramienta de razonamiento y como medio de aprendizaje académico. La calidad y la cantidad de la experiencia comunicativa temprana es crucial para crear en él las bases del lenguaje cognitivo.
  • Para aquellos que se han visto privados de esta estimulación en los primeros años de vida el proceso es mucho más difícil

Normalmente los niños pequeños aprenden:

- Directamente, a través de la observación, experimentación e imitación.
- Indirectamente, por medio de los adultos, a través de la selección y modificación de los estímulos del mundo exterior y de la corrección de las respuestas del menor.

Mediante estos aprendizajes se forman las habilidades cognitivas que son la base para los aprendizajes posteriores. La privación de experiencias de aprendizaje en los orfanatos, hace que los menores que han pasado tiempo institucionalizados estén en desventaja y puedan tener problemas cognitivos y de lenguaje cuando avancen a niveles superiores de
aprendizaje después de la adopción.

Es importante tener en cuenta la edad de entrada y el tiempo de permanencia en el orfanato, la calidad de esa estancia en cuanto a afecto, estimulación, etc., ya que se observa que se da con mayor frecuencia en niños adoptados a partir de los 3 años de edad.

Según los expertos, puede decirse que el menor sufre un retraso de un mes en su desarrollo normal por cada cinco que pasa en una institución.

Soluciones y estrategias

El remedio tradicional (trabajo más intenso en grupo pequeño o individual, siguiendo la misma metodología que en clase) suele ser ineficaz, cuando no contraproducente.

Es ineficaz porque esta solución asume la presencia de una base cognitiva apropiada, que es precisamente lo que está ausente.

La investigación y la práctica apuntan a una educación cognitiva, que enseñe a:

- Inhibir respuestas impulsivas.
- Experimentar mentalmente con la posible solución.
- Usar las habilidades cognitivas aprendidas (generalización o transferencia de procesos cognitivos).
- Facilitar la motivación intrínseca de las tareas (aprendiendo por el gusto de hacerlo y no por los regalos o recompensas).

Estas intervenciones deberían incluir:

- Una adecuada valoración inicial
- Una adecuada ubicación escolar de acuerdo a sus competencias actuales y no a su edad cronológica
-Enseñanza de habilidades cognitivas específicas, por parte de especialistas, que incrementen su competencia cognitiva
- Apoyo cognitivo y lingüístico en el ámbito familiar.

Al igual que se realiza una evaluación médica inicial a la llegada del menor, sería conveniente que, igualmente, se hiciera una valoración inicial de tipo psicopedagógico. En esta evaluación se valoraría si el menor posee las habilidades cognitivas y los recursos
necesarios para acceder al curso en el que se le vaya a escolarizar.

La rigidez del sistema, obliga a escolarizar a los niños en el nivel correspondiente a su edad, pero esto resulta completamente discriminatorio para estos niños, ya que se les impone alcanzar los mismos objetivos que sus compañeros, pero careciendo de las bases
necesarias.

Para evitar esta discriminación es necesaria una flexibilización del sistema que permita una adecuada ubicación.

También es fundamental que cuenten con profesionales que les enseñen habilidades cognitivas que les ayuden a inhibir las respuestas impulsivas y les permitan experimentar mentalmente y analizar las posibles soluciones a los problemas. En otras palabras, profesionales que les enseñen cómo aprender y cómo usar las habilidades cognitivas aprendidas.

Estrategias de intervención en el ámbito familiar.

Estas estrategias no son un refuerzo de las actividades escolares y los padres/madres no son profesores de apoyo.

La idea es que las actividades tradicionales de la familia sean usadas como mediadoras para el desarrollo de las habilidades cognitivas del menor. El apoyo cognitivo y lingüístico en casa simplemente significa que las tradicionales actividades y juegos familiares sean
usados como remediadores de los déficits cognitivos de los niños.

La mediación del adulto, perdida en las etapas tempranas del aprendizaje, es en estos casos fundamental.

Algunos ejemplos:

- Hacer un plan: ayúdalo a pensar en un plan y después analizad cómo ha ido, qué ha fallado, qué se debería cambiar para que fuera mejor, etc.

- La planificación es fundamental para aprender. Si no se posee esta habilidad cognitiva, las actividades de aprendizaje son impulsivas, reactivas e inútiles.

- Crear un juego con reglas inventadas. Por ejemplo un juego de pelota: decidir quien la lanza y a quien, o diferentes maneras de mover la pelota, etc.

- La autorregulación inmadura de la conducta es uno de los problemas más frecuentes en niños post-institucionalizados. Los niños necesitan aprender a esperar su turno, compartir, posponer, etc. Este tipo de actividades les ayuda a regular movimientos, atención y sentimientos.

- Reproducir modelos y patrones, con dibujos en un papel, piezas de construcciones, etc.
- Juegos simbólicos: imaginad que sois pilotos, mecánicos, médicos, panaderos, etc. transformando los juguetes en los objetos necesarios para el juego.

- Desarrollar la imaginación, o un pensamiento hipotético, o pensar en alternativas, es una base importante para el desarrollo del pensamiento abstracto, que es fundamental cuando los contenidos escolares se hacen más complejos.

- Enfatizar la relación entre el pasado y el presente. Por ejemplo, en una salida al campo se les puede enfatizar cómo debido a que este invierno ha llovido poco, los ríos o los pantanos, tienen poca agua.

En un nivel más avanzado este tipo de planteamientos promoverá el pensamiento causa-efecto.

Como familias adoptivas tenemos que entender que el amor y una buena nutrición, a veces, no son suficientes para acelerar el desarrollo cognitivo y favorecer el aprendizaje  escolar de menores que han sufrido privaciones, negligencia o institución.

 

Instituto Familia y Adopción

Tel. 658 78 24 32

info@familiayadopcion.com

www.familiayadopcion.com

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