Los niños que vinieron de Etiopía

Fue en febrero de 2003 cuando las primeras familias viajaron a Etiopía a buscar a sus hijos. Así, durante todo este tiempo, han ido llegando estos niños y estas niñas de mirada franca y abierta, cada uno con su carácter y su propia personalidad fuerte, pero con ciertos rasgos que frecuentemente son comunes.

Los más pequeños lo miran todo sin perder detalle, rien o parlotean, les gusta ver gente y disfrutan paseando. A pesar de las condiciones adversas que puedan haver vivido, sorprenden su alegría y sus ganas de vivir. Los padres comentan que "no pueden estarse quietos". Son risueños, pero también pueden ser muy testarudos, y es aquí donde resulta importante saber establecer unas normas de convivencia que los niños y las niñas aprendar a respetar.

Acostumbran a tener una buena psicomotricidad y son ágiles y aventureros. Les gusta la música y tienen un gran sentido del ritmo.


Respecto a la alimentación, a veces hay al inicio cierta prisa por comer, hecho que se va estabilizando y va desapareciendo conforme pasa el tiempo. Acostumbran a tener buenos hábitos para dormir, aunque algunos, como consecuencia de su gran actividad diaria y a la rápida reacción ante los estímulos a su alrededor, hace que les sea difícil conciliar el sueño.

Los niños y las niñas más grandes acostumbran a tener un bagaje y una historia que los hace peculiares en su talante. Por una parte son emocionalmente más maduros, ya que frecuentemente han vivido muchas pérdidas de familiares, pero a la vez también han podido elaborar un dolo.


También han sido acostumbrados a tener obligaciones y responsabilidades y al llegar aquí muchos colaboran en todo lo que pueden, hasta a lavarse la ropa. Pero poco a poco, al tratarse de niños, comienzan a investigar cosas nuevas, a probar los límites que les imponen en casa.

A veces se enrabian, se sienten heridos en su orgullo, tienen días malos... Pero poco a poco esto se va solucionando, porque si hay un rasgo que tienen en común es las ganas de vivir, la rapidez por aprender, la extrema sociabilidad y las ganas de estar bien con la gente.

Hasta ahora ninguno ha presentado aislamiento o problemas de cariz psicológico, al contrario, son niños agradecidos, alegres; les gusta mucho ir a la escuela poco después de haber llegado. Respecto a esto los maestros comentan que se adaptan muy rápidamente al entorno escolar, tanto en lo referente al aprendizaje, donde manifiestan un gran deseo por aprender, como en la convivencia con sus compañeros. Incluso aprenden la lengua con celeridad y enseguida construyen frases en catalán y en castellano y aprenden todo lo que se les dice.

En definitiva, son niños y niñas que enamoran fácilmente por su carácter y que tienen, como hemos dicho antes, muchas ganas de vivir.

Barcelona, 18 de marzo de 2004

Paula Lloret Muñoz
Psicóloga clínica